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Huelo, luego pienso
 

Investigador afirma que los seres humanos desarrollaron su inteligencia a partir del sistema olfativo


Por Luciana Vicária


Un grupo de científicos estadounidenses está empeñado en probar algo que puede elevar el status de la nariz humana. Este equipo que está liderado por Jaron Lanier, de la Universidad de California, en Berkeley, comenta que el desarrollo del lenguaje está directamente conectado al olfato. Estos investigadores afirman que la manera en que usamos las palabras resulta de la forma en la que nuestro cerebro procesa las informaciones químicas de los olores. 'Huelo, luego pienso', dice Lanier.


Ahora, por qué Lanier, uno de los pioneros en realidad virtual, que usa su cabello estilo rastafari, realiza una propuesta como ésta. Él fue el inventor del primer guante con sensores que manipulan objetos en la computadora. Ésta vez, quiere develar los misterios del sentido olfativo. Su plan es desarrollar un aparato capaz de reproducir digitalmente los olores. Esto permitiría transmitir olores a través de Internet y construir ambientes más completos em lo que se refiere a realidad virtual.


La primera dificultad consiste en que, al contrario de las imágenes y los sonidos, los olores no pueden ser fácilmente convertidos en señales digitales. No hay una escala continua de olores, equivalente al arcoiris o a las ondas sonoras. Para comprender el olfato, cuenta Lanier, sería necesario crear un catálogo de aromas, como si fuera un diccionario de palabras, y entender como estos olores se combinan para generar emociones, de la misma forma en que las palabras se estructuran en gramáticas. 'Cuando llegamos a ese punto, comenzamos a imaginarnos si las estructuras del cerebro que son responsables por el lenguaje no derivan de las que procesan los aromas', dice Lanier.


Existen algunas evidencias físicas al respecto. En la parte superior de las fosas nasales se alojan membranas olfativas, que captan los olores que entran por la nariz (lea el cuadro al pie). De allí la información parte hacia el cerebro. La historia evolutiva también corrobora la tesis de Lanier. En los peces y anfibios, el sistema olfativo está en áreas multifuncionales del cerebro, donde se mezclan informaciones provenientes de los otros sentidos. Los mamíferos desarrollaron regiones especializadas para trabajar los sonidos e imágenes. Esas informaciones siguen hacia las áreas centrales del cerebro, donde se encuentra el sistema olfativo. De esta manera el olfato sería el centro de una ciudad y la función de los sentidos, a partir de su evolución, equivaldría a la de suburbios cada vez mayores en cantidad y más especializados.


Se sabe poco sobre cómo el cérebro lida con los olores. El sistema olfativo de los mamíferos posee dos partes. La más básica detecta olores en general. La otra, denominada sistema feromónico, identifica los aromas específicos exhalados por otros animales. Generalmente, son olores relacionados al ambiente y al sexo. Con el lenguaje sucede una división semejante. Hay un sistema empleado para describir objetos y actividades y otro que las personas reservan para expresar emociones fuertes, como ser insultos. Existe otra semejanza entre olores y lenguaje. Ambos dependen del contexto. 'El mismo aroma de un queso será interpretado de forma diferente según sea sentido en el baño o en la cocina', comenta Lanier. 'En un lugar, usted puede relacionar un olor a algo echado a perder. En otro, puede dar agua en la boca.'


No obstante, hay pocos experimentos sobre este asunto. Los primeros pasos fueron dados hace dos años por los ganadores del Premio Nobel Linda Buck y Richard Axel. Ellos descubrieron que tenemos mil clases de neuronas en la nariz. Cada una detecta un conjunto de sustancias químicas diferentes. Esto explica porqué los humanos son capaces de identificar hasta 10 mil fragancias distintas. También nos da una idea de la dimensión de un emprendimiento direccionado a construir una máquina que reproduzca los olores.


Inteligencia olfativa:


Cómo llegan los olores al cerebro.


1 – El aroma de la flor es producido por moléculas que se desprenden de ella y llegan a la nariz a través del aire donde se encuentran suspendidas.


2 - Las moléculas son captadas por una estructura denominada bulbo olfativo y son transformadas en señales eléctricas.


3 - El olor es el primero a ser codificado en una región destacada del cerebro, sede del lenguaje, el córtex, de donde prosigue hacia las estructuras primitivas, que comandan la memoria.


Ilustración: Marco Vergotti


Fuente: Revista Época - 15/05/2006


http://revistaepoca.globo.com/Epoca/0%2C%2CEPT1194726-1664%2C00.html



 
 
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